LA FATAMORGANA

UN ESPEJISMO EN EL MAR

Morgana es un personaje esencial de la mitología celta. Hermanastra del Rey Arturo, cuenta la leyenda que era un hada cambiante.

Su nombre, Morgana, podría tener su origen en «mori-gena» su significado sería «nacida del mar» y algunos lo vinculan con las sirenas por su parecido con el nombre inglés (mermaid).

Como hada (fata en italiano significa hada), entre sus habilidades estaban volar, cambiar de forma o curar.

Su maestro había sido el mago Merlín.

Morgana (Morgan Le Fay) (1864)

autor Anthony Frederick Augustus Sandys (1829-1904)

pintor prerrafaelista británico (época victoriana)

Birmingham Museum and Art Gallery

Una bruja o un hada cambiante, un espejismo…

así simula ser el efecto que conocemos como “fatamorgana”

La fatamorgana es un espejismo en el mar o ilusión óptica, que consiste en ver objetos situados en el horizonte (por ejemplo, barcos o islas) con una apariencia alargada, similar a edificios, grandes bloques o barcos imaginarios.  

Sólo la cresta apenas visible está en posición real. Noruega. Wikimedia Commons.

Este efecto óptico se produce al mezclar la luz con dos capas de aire diferente.

Sobre la línea del agua existe una capa de aire a una temperatura, encima se encuentra otra capa de aire con una temperatura distinta, en este caso más cálida.

En medio de ambas capas de aire se cuela la luz que, al reflejarse, como una lupa refleja los objetos que se encuentran en el horizonte, barcos, por ejemplo, creando unas figuras que en realidad no existen.

A veces incluso aparece en el horizonte, una ciudad en el mar. Lo vemos en esta fotografía realizada por la noche en el sur de España. Las luces al fondo parecen indicar la existencia de una ciudad, a veces grandes edificios en medio del mar.

Fatamorgana. Andalucía. Ana M Hermida

Bien pudiera ser este efecto el causante de aquellos barcos imaginarios, aquellos barcos fantasmas a los que aludían algunas canciones de navegantes. 

En la siguiente imagen, se ven al menos tres imágenes separadas de un barco. El real en la parte inferior y el superior están en posición vertical, mientras que el del medio está invertido. El resultado casi pudiera parecer la visión de un barco fantasma.

Fatamorgana. Wikimedia Commons

Testimonios y alusiones a la fatamorgana aparecen en la literatura y en la música:

Fata Morgana [Grabación sonora] : tango / Lotar Olias. Lo encontraréis en el acceso que proporciona la Biblioteca Digital Hispánica para poder escucharlo:

http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000093518

En la literatura tenemos un ejemplo en la protagonista del cuento «Los cisnes salvajes» de Hans Christian Andersen, Elisa, sufrirá la confusión provocada por este efecto.

LA FATAMORGANA EN LA FÁBULA DE LOS CISNES SALVAJES

Ilustración LOS CISNES SALVAJES-KONINKLIJKE BIBLIOTHEEK-National Library of the Netherlands-wikimedia commons

En un lejano reino vivía un rey viudo con sus doce hijos: once varones y una niña, de nombre Elisa.

Transcurrido algún tiempo, el rey volvió a casarse y lo hizo con una mujer que dominaba el arte de los maleficios.

La nueva reina mandó a Elisa al campo, a vivir con unos labradores. Le había ya dicho al Rey tantas cosas malas de los príncipes, que éste acabó por desentenderse de ellos.

¡A volar como grandes aves sin voz! —exclamó un día la perversa mujer— Así fue como los niños se transformaron en once hermosísimos cisnes salvajes.

Sus hermanos convertidos en cisnes se acercaron al lugar donde se encontraba Elisa.

EL CASTILLO DE NUBES DE LA FATAMORGANA

En el cuento encontramos estos dos fragmentos:

“Al elevarse más el sol, Elisa vio ante sí, a lo lejos, flotando en el aire, una tierra montañosa, con las rocas cubiertas de brillantes masas de hielo; en el centro se extendía un palacio, que bien mediría una milla de longitud, con atrevidas columnatas superpuestas; debajo ondeaban palmerales y magníficas flores, grandes como ruedas de molino. Preguntó si era aquél el país de destino, pero los cisnes sacudieron la cabeza negativamente; lo que veía era el soberbio castillo de nubes de la fatamorgana, eternamente cambiante; no había allí lugar para criaturas humanas. Elisa clavó en él la mirada y vio cómo se derrumbaban las montañas, los bosques y el castillo, quedando reemplazados por veinte altivos templos, todos iguales, con altas torres y ventanales puntiagudos. Creyó oír los sones de los órganos, pero lo que en realidad oía era el rumor del mar. Estaba ya muy cerca de los templos cuando éstos se transformaron en una gran flota que navegaba debajo de ella”…

Ilustración en «Los cisnes salvajes» de Hans Christian Andersen

«“Y he aquí que le pareció como si saliera volando a gran altura, hacia el castillo de la fatamorgana; el hada, hermosísima y reluciente, salía a su encuentro; y, sin embargo, se parecía a la vieja que le había dado bayas en el bosque y hablado de los cisnes con coronas de oro.  -Tus hermanos pueden ser redimidos -le dijo-; pero ¿tendrás tú valor y constancia suficientes? Cierto que el agua moldea las piedras a pesar de ser más blanda que tus finas manos, pero no siente el dolor que sentirán tus dedos, y no tiene corazón, no experimenta la angustia y la pena que tú habrás de soportar. ¿Ves esta ortiga que tengo en la mano?”…

Ilustración en «Los cisnes salvajes» de Hans Christian Andersen

Y así, de esa manera, tal como lo podemos leer en el cuento, fue como el hada le empezó a contar como liberar a sus hermanos del hechizo. Debía permanecer en silencio, sin poder hablar ni reír el tiempo que tardase en tejer una camisa de ortigas a cada uno de ellos.

Comenzó su tarea, y pese al dolor que le producían las ortigas, jamás articuló palabra.

Nos acercamos al final del cuento

Seguimos con esta fábula para ver como acaba y vemos que un rey vecino que había oído hablar de ella solicitó su mano, sin embargo, Elisa siguió sin hablar, y al llegar al que sería su nuevo reino, su extraño comportamiento hizo que surgiesen rumores sobre ella, acusándola de tratar con las artes oscuras. Pero ella no dejó de tejer.

Ilustración en «Los cisnes salvajes» de Hans Christian Andersen

Llegó el día en que ya había acabado de tejer, esa noche como ocurría muchas noches en el horizonte aparecían once cisnes. Acercándose lanzó las once camisas de ortigas, pudiendo recuperar ellos sus formas humanas.

Una cuento muy bonito porque además de nombrar a la fatamorgana, se trata de una fábula que nos habla del valor y el esfuerzo, la perseverancia, el coraje y la empatía.

Para terminar, os proporciono algunos links de interés como son:

  • BIBLIOTECA DIGITAL HISPÁNICA

Fata Morgana [Grabación sonora] :tango / Lotar Olias.

Intérpretes: Hans Carste y su Orquesta (1955)

http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000093518

  • BIBLIOTECA NACIONAL DE MAESTRAS Y MAESTROS (ARGENTINA)  “LOS CISNES SALVAJES” (PDF)

http://www.bnm.me.gov.ar/proyectos/  ofrece el texto completo, en: http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/libros/00038781/00038781.pdf

También podéis encontrar fácilmente en Google otros enlaces a la narración del cuento al encontrarse ya en dominio público.  Veréis que hay algunas adaptaciones diferentes.

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