VIAJANDO AL MÁS ALLÁ EN EL ANTIGUO EGIPTO

Foto: Ana M Hermida. Museo Metropolitano de Nueva York (MET). Febrero 2020.

LA IMPORTANCIA DE LA RELIGIÓN EN EL ANTIGUO EGIPTO

Cuando un antiguo egipcio fallecía, comenzaba el viaje más importante de su vida: el viaje al más allá. 

Había otros viajes importantes. Los egipcios debían realizar una peregrinación a Abydos, a la tumba de Osiris y para el viaje se usaban barcos como éste.

En estas imágenes concretas, del Museo Metropolitano de Nueva York (MET) vemos los barcos funerarios encontrados en la tumba de Meket-re.

Meket-re ostentó varios títulos entre ellos los de “Supervisor del Sello” y “Mayordomo real”, pertenecía a la Dinastía XI y XII.

El barco que vemos es similar a uno que Meket-re podría haber usado durante su vida.

Ciertos detalles, sin embargo, sugieren que en este viaje Meket-re viaja hacia el más allá. Por ejemplo, en esta miniatura Meket-re sostiene una flor, es el loto azul, una flor que los egipcios asociaban con el renacer.

Foto: Ana M Hermida. Actuales campos de loto en la región de Kanto (Japón)

Era la egipcia una sociedad que contemplaba la creencia en la existencia de los dioses y en la vida del más allá.

Foto: Ana M Hermida. Mapa (fragmento) de divinidades en el Antiguo Egipto. Museo del Louvre (Paris).

La vida que rodeaba a un egipcio, así como la salida y puesta del sol, también la crecida del Nilo, estaban personificados en un complicado panteón de divinidades.

Nefertum. Dios egipcio que simboliza el nacimiento del sol. Foto: Ana M Hermida. Museo del Louvre.

EL FARAÓN EN EL ANTIGUO EGIPTO. MATRIMONIO SAGRADO

El faraón era quien realizaba las ofrendas a los dioses en favor del alma del difunto. Esto era debido a su carácter divino.

Un complejo panteón de divinidades regía todos los aspectos de la vida en el antiguo Egipto y daba razón de ser a este carácter también divino del faraón.

El Rey, era depositario por derecho divino de todos los poderes del Estado.

El Antiguo Egipto se fundamenta en un sistema político de carácter teocrático, una organización en cuya cúspide estaba el monarca o faraón, considerado como un ser divino.

Identificado con el dios Horus (el dios Halcón) y colocado bajo la protección de las diosas Cobra (Wadjet) y Buitre de el-Qab (Nejbet), cada treinta años de reinado se renovaban sus poderes en una fiesta que conocemos como fiesta Sed.

Progresivamente, a lo largo del Reinado Antiguo y el Primer Período Intermedio, su divinización se acentuó y desde la V Dinastía se proclamó que el dios-sol Ra se unía a la mujer del Rey (hierogamia, eufemísticamente matrimonio sagrado) engendrando a los sucesivos reyes.

EL DÍA DEL JUICIO FINAL

El día del juicio final, que se celebraba en la Sala de las dos verdades, Anubis (dios de los muertos) pesaba el corazón del difunto para comprobar el peso causado por los pecados cometidos. Cuando el corazón del difunto era más ligero que la pluma de la verdad, la persona vivía eternamente. En caso contrario, la diosa Ammit  se encargaba de devorar el corazón de los muertos.

Tumba de Sennedyem (Deir el Medina)

¿POR QUÉ EXISTÍA LA MOMIFICACIÓN?

Cada persona tenía un doble enigmático que venía a ser el –ka– que sobrevivía a la muerte por lo que era necesario conservar el cuerpo. Por esa razón se llevaba a cabo la momificación en el Antiguo Egipto.

Cuando el dios Jnum modelaba, en su torno de alfarero, a cada persona, junto con su cuerpo físico, le proporcionaba otros elementos igual de importantes para su supervivencia: el ka, el ba y el aj (Ankh).

El aj era la unión del ba y el ka. La destrucción de uno significaba irremediablemente la destrucción de toda la persona.

El ka necesitaba de un soporte físico donde residir, pero el ba podía desplazarse por la tumba o salir fuera de ella.

El ba se correspondía con el alma. El ka con la fuerza vital. El aj era la fuerza divina.

Otro de los elementos era el nombre del difunto, escrito en las paredes de la tumba y que podía suplir al cuerpo en caso de destrucción.

Los elementos espirituales necesitaban del cuerpo para subsistir, por lo que había que había que mantenerlo incorruptible, haciéndole -sobrevivir mágicamente- con ofrendas de alimentos y rodeado de todas las comodidades que tenía en vida.

Foto: Ana M Hermida. Momia de un niño encontrada en el cementerio de Hawara (El Fayum). Ashmolean Museum of Art and Archaeology (Oxford).

LOS LLAMADOS VASOS CANOPOS

Canopo es una ciudad portuaria del antiguo Egipto, situada en el delta del Nilo. Estaba ubicada en las cercanías del moderno puerto de Alejandría. En este lugar se adoraba una forma de Osiris que estaba representado por una vasija con cabeza humana, dando origen por cierta asociación o asimilación a la denominación de los vasos canopes.

Es en el siglo XIX cuando se utiliza el término canopos (o canopes) para señalar a cuatro recipientes que con forma de vasija y en diversos materiales como el alabastro, calcita, arcilla o cerámica vidriada… contenían las vísceras del difunto.

LA MOMIFICACIÓN

En el antiguo Egipto, durante el proceso de momificación, los órganos internos se extraían del cuerpo del difunto y se colocaban en distintos recipientes llamados vasos canopos.

ESCENAS DE MOMIFICACIÓN

(ILUSTRACIÓN ANA M HERMIDA. Fuente: British Museum)

Lavado
Extirpación de órganos internos
Secado
Embalaje
Unción
Vendaje

Las técnicas utilizadas para la momificación eran diferentes según la categoría del difunto. Los egipcios más pudientes conseguían un cuidadoso método.

Se les extraían las vísceras a excepción del corazón y los riñones, se guardaban después, con hierbas aromáticas, en los vasos canopos.

Durante el proceso de momificación, el corazón no se quitaba porque no debía separarse del cuerpo, ya que era el lugar donde residían los sentimientos, la conciencia y la vida.

El cuerpo se rellenaba con hierbas aromáticas y perfumes y se dejaba macerar durante setenta días en un baño de natrón (sosa), tras el cual se lavaba y se envolvía con vendas, entre las cuales se colocaban perfumes y amuletos (sobre todo el escarabeo, símbolo del dios kepri, una de las formas del dios solar, que representaba la eterna renovación y la inmortalidad).

Cada venda llevaba escrita una oración mágica que la identificaba con una divinidad protectora, ya que a la protección física del cuerpo, había que añadir los ritos de protección que se realizaba con los funerales y la ceremonia mágico-simbólica llamada –apertura de la boca-, para hacer revivir al difunto en el más allá.

El cuerpo momificado se guardaba finalmente en el sarcófago.

LA EVOLUCIÓN DE LOS VASOS CÁNOPES EN LA HISTORIA DEL ANTIGUO EGIPTO

Pertenecientes al Imperio Antiguo encontramos cofres donde los órganos eran depositados una vez vendados.  Estos cofres solían ser de madera y se dividían en cuatro partes, eran los  –cofre canopoe– con tapas planas o ligeramente cónicas.

Foto: Ana M Hermida. Cofre para los vasos canopos de Takharu. Din XIX. Museo Arqueológico de Florencia.

Fue en el Primer Período Intermedio cuando los vasos canopos pasaron de tener tapas lisas

Foto: Ana M Hermida. Ejemplo de canopos de tapas lisas en Museum of Fine Arts BOSTON. DIN V-VI

A tener otras en forma de cabeza humana representando al difunto.

Foto: Ana M Hermida en Museo Civico Archeologico Bolonia Vasos Canopos de Amenudjsu Din XVIII.

A partir del Imperio Nuevo, llegando a la última parte de la dinastía XVIII las tapas de los vasos canopos empezaron a aparecer con formas de animales y continuando con un vaso de tapa con la anterior forma humana. 

Estos vasos se identificarían con los hijos de Horus:

Imsety guardaba el estómago y el intestino delgado del difunto, era la tapa con forma humana.

Hapi guardaba el intestino grueso, era la tapa con cabeza de babuino.

Duamutef  guardaba los pulmones y era la tapa con cabeza de chacal.

Qebesenuf guardaba el hígado y la vesícula y su forma era la de una cabeza de halcón.

Foto: Ana M Hermida en Musée du Louvre (Paris). Vasos Canopos.

Muchos autores hablan de que hacia la dinastía XXI el uso de vasos canopos empezó a decaer. El motivo fue que se extraían los órganos, se momificaban también, pero se volvían a introducir en el difunto.

También parece que los vasos canopos pasarían a tener un sentido mágico y protector.

La presencia de vasos canopos se hace con el tiempo más escasa coincidiendo con el periodo ptolemaico y romano. La religión egipcia sufriría una asimilación o sincretismo de gran interés.

Lo iremos viendo…

Os dejo con esta imagen, para mi uno de los vasos canopos más bonitos.

Foto: Ana M Hermida en Museo Metropolitano de Nueva York (MET). Vaso cánope Dinastía XVIII-Tebas-Valle de los Reyes-KV55
A partir de ahora, cuando visitemos un museo con colecciones egipcias (en nuestro país, fuera de Egipto o en el mismo Egipto) nos fijaremos en los vasos canopos y nos interesaremos por el viaje al más allá de los antiguos Egipcios.   

PARA SABER MÁS…

Historia del Antiguo Egipto. Nicolás Grimal. Ed. Akal. 

Momias. La derrota de la muerte en el antiguo Egipto. José Miguel Parra. Ed. Crítica

Religión y magia en el Antiguo Egipto. Ann Rosalie David. Ed. Crítica 

Textos para la Historia. Antiguo Egipto. José Miguel Serrano Delgado. Ed. Cátedra 

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