SOROLLA EN MADRID. COLECCIÓN MASAVEU

La Colección Masaveu representa sin duda una ocasión única para ver algunas de las mejores piezas de una de las colecciones privadas más importantes de España. Iniciada en el siglo XIX por Pedro Massaveu Rovira (1827-1885) y su hijo Elías Masaveu Rivell (1847-1924). Será en el año 2006 cuando María Cristina Masaveu Peterson (1937-2006) creará la Fundación que lleva su propio nombre y que desde entonces gestiona estos tesoros artísticos.

En Pedro Masaveu Peterson (1938-1993) destacaba su amor por el arte y su especial predilección por el pintor Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923).

La sede de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson de Madrid está situada en el distrito de Chamberí y próximo al Paseo del Arte, se ubica en un edificio rehabilitado en un antiguo palacete del siglo XIX que se encuentra en la Calle Alcalá Galiano.  No es un museo. No es una sala de exposiciones. Sin embargo, alberga una maravillosa colección privada de arte.

El empresario y filántropo Pedro Masaveu Peterson sentía verdadera pasión por la obra del valenciano y llegó a atesorar 59 obras del artista, 46 de las cuales forman parte de la Colección Masaveu. Estos fondos le convierten en el coleccionista privado español que más obras ha reunido de Sorolla y el segundo a nivel mundial después de Archer M. Huntington, fundador de la Hispanic Society de Nueva York.

EN EL JARDÍN

Mi mujer y mis hijas en el jardín

Sorolla representa el estallido de color en la pintura, en la que los rasgos de las mujeres de Sorolla se difuminan hasta hacerlas casi irreconocibles.

Está pintado en el jardín de su casa después de cosechar un gran éxito en Estados Unidos en 1909. Allí vendió muchísimo y los retratos de su familia gustaron tanto que, en 1910, crea esta obra maestra.

LAS MENINAS DE SOROLLA

Sorolla también trabajó por encargo, como en el caso del retrato de la familia de Rafael Errázuriz, realizado en 1905 y hecho en apenas veinte días, al modo velazqueño, por lo que se le conoce como “Las meninas de Sorolla” sabemos que Sorolla, como otros grandes maestros de la pintura, sentía adoración hacia Velázquez.

MAR Y PLAYAS

En aquellos años 20 en los que murió Joaquín Sorolla se incubaban las vanguardias que lo cambiarían todo o, mejor dicho, que ya lo habían cambiado todo pero entraban en su fase decisiva. La “moda” artística cambiaba y el estilo Sorolla era ya de tiempos anteriores.

El más importante aporte de Sorolla fue la pincelada fluida y el colorido, con el que desarrolló en realidad un auténtico estilo vanguardista, tintado de las inquietudes culturales y filosóficas de la época, al que hoy se le reconoce su valor.

Gracias al legado de su obra, Sorolla por fin ocupa un lugar privilegiado en su tiempo y es a través de esta colección en la Fundación que hoy podemos admirar muchas de sus pinturas de diversas temáticas, pero con especial atención a las relacionadas con el mar y las playas.

Sin duda el palacete de la Fundación contribuye a aumentar la ya enorme oferta artística del centro de Madrid que iremos visitando en sucesivos post.

 

Ana M. Hermida – diseño instruccional online/elearning
Licenciada en Historia – Diplomada en Magisterio (rama filología)

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