UNA VISITA AL MUSEO BRITÁNICO DE LONDRES. TESTIMONIO DEL DILUVIO UNIVERSAL
Una de las salas más impresionantes del Museo Británico de Londres es la sala de relieves asirios, con las escenas de caza de Asurbanipal.
Os aconsejo tomaros un tiempo, con calma, y admirar una a una las escenas que componen el conjunto completo, fijaros en los detalles de estos impresionantes relieves. “La leona herida” a la que he dedicado otra entrada en esta web, por su gran belleza, es una obra que nos sirvió de guía para ver cómo era el Arte Asirio.
Y hablando de visitar Londres os sugiero un FREE TOUR por la ciudad , una visita gratuita que como colaboradora de Civitatis os aconsejo muy sinceramente.
LA LEONA HERIDA. BRITISH MUSEUM
En Asiria existió un rey regordete que quizás haya sido uno de los reyes más grandes y del que no hemos oído hablar mucho, se llamaba Asurbanipal (nació en el año 685 a.C.) y gobernaba sobre un amplio territorio desde su capital, Nínive (en el actual Irak). Hoy sabemos que fue un magnífico, innovador e interesante imperio.
Dos décadas después de la muerte de Asurbanipal, el imperio asirio se desmoronó.

Asurbanipal era un rey poderoso que controlaba una máquina de guerra aterradora, pero para nuestra sorpresa, el prefirió quedarse en su casa en su biblioteca, considerada la biblioteca real más antigua del mundo.
Algunas tablillas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del POEMA DE GILGAMESH (una narración en verso sobre las peripecias del rey Gilgamesh, joven gobernante de Uruk alrededor del 2.600 a.C.)
POEMA DE GILGAMESH
La epopeya comienza con una breve declaración de hazañas y aventuras proclamando a Gilgamesh (se dice que fue un rey de la ciudad de Uruk) como grande en sabiduría y conocimiento, y como alguien que posee información de los días que precedieron al diluvio, alguien que llevó a cabo un viaje en busca de la inmortalidad.

Impresionado por la muerte de su amigo de combate, Gilgamesh emprende la búsqueda de la inmortalidad viajando hasta los confines del mundo. Su fin era encontrar al sabio Utnapishtim y a su mujer, únicos supervivientes del diluvio, a los que los dioses concedieron el don de la inmortalidad.
Pero, Gilgamesh no alcanzará lo que pretende. En el camino de vuelta, encuentra, siguiendo instrucciones de Utnapishtim, una planta que devuelve la juventud a quien la toma. Sin embargo, se la robará una serpiente y por ello retorna decepcionado y convencido de que la inmortalidad es patrimonio exclusivo de los dioses, ese era su razonamiento.
Es precisamente, a través de este poema que descubriremos un relato antes desconocido sobre el que conocemos como Diluvio Universal.

George Smith (ya os he hablado de él en otra entrada de esta web) tenía sólo siete años cuando llegaron al Museo Británico los primeros objetos de la antigua Mesopotamia. Nació en 1840 y apenas recibió instrucción antes de convertirse en aprendiz en el negocio del grabado de billetes de banco. Pero muy pronto quedó fascinado por la Asiriología y antes de cumplir los veinte años ya era una persona tan conocida en el Museo Británico que se le permitía usar una habitación del museo para trabajar con tablillas de arcilla.
En 1871 publicó “Anales del Asurbanipal”.
Organizó unas ochenta tablillas de la biblioteca de Asurbanipal y, cuando ya había cotejado una de ellas y empezaba a traducirla, de repente se dio cuenta de que estaba leyendo el famoso relato del Diluvio.
Smith consiguió partir hacia Nínive en busca de más fragmentos, anhelaba encontrar el resto de la tablilla. Allí se dedicó a estudiar y clasificar los escombros encontrados hasta que con gran alegría vio recompensado el esfuerzo realizado ¡había encontrado un fragmento de la tablilla del Diluvio! Y contenía parte de las diecisiete líneas perdidas que pertenecían aparentemente a la primera columna de la tablilla del Diluvio. ¡Nos imaginamos su emoción!

Volvería de nuevo a Nínive y traería aún otro fragmento más encontrado, en este caso era un fragmento perteneciente al relato caldeo de la Creación, y así repetiría más veces viaje y suerte en sus hallazgos.
Ya en el Museo Británico y juntando los fragmentos encontrados pudo trazar paralelismos con el relato bíblico de la Creación del hombre en el Génesis.
Desgraciadamente, en una nueva expedición a Nínive murió en Alepo a los treinta y seis años.
Pero el interés por su trabajo no murió con él. En Alemania Friedrich Delitzsch dio una conferencia titulada “Babel y la Biblia” en 1902, por lo que he leído su conferencia se convirtió en un acontecimiento histórico.

Finalmente, y para terminar la visita de hoy al Museo Británico, recomendaros dedicar un tiempo considerable a las salas del museo dedicadas a Mesopotamia, ¡¡no os defraudarán!!

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Me gustaría saber de qué tamaño aproximado era la mayoría de las tablillas? Muchas gracias
Hola Aida, te comento que he visitado muchos museos en los que he encontrado estas tablillas, y el tamaño puede variar, desde unas pequeñitas del tamaño poco más de una caja de cerillas a otras del tamaño de una mano, también las hay ciertamente grandecillas. En el Museo Británico puedes encontrar una colección impresionante. Imagino que en esta situación provocada por el coronavirus no te resultará complicado realizar una visita virtual por este museo. Otro museo con una colección intererante es el Museo Arqueológico de Estambul. Si tienes alguna duda y yo puedo responderte, estoy a tu disposición. Un saludo. Ana M.